Ritual de protección personal

El siguiente es un ritual muy sencillo que podemos hacer en cualquier momento, bien porque notemos que nos han enviado energías negativas o bien como medida de protección después de haber realizado alguna limpieza, para evitar que nos sigan enviando ese tipo de energía. En cualquier caso, es un buen ritual para empezar el año con vibraciones nuevas y positivas.

En primer lugar, podemos coger una fotografía de la persona a quien queremos proteger y escribimos su nombre por detrás, o escribimos en un trocito de papel su nombre completo.

Colocamos la fotografia o el papel en el centro de un plato blanco de cerámica. Sobre ello, colocaremos tres dientes de ajo en formar piramidal y añadiremos encima de los ajos tres hojas de albahaca, dejando así todo el interior bien tapado.

Justo encima colocamos tres ramitas de ruda siguiendo el mismo orden piramidal. Colocamos por encima de la ruda pétalos de una flor blanca, de manera que toda la parte central quede muy bien tapada y protegida.

Para finalizar, haremos tres círculos de sal gruesa rodeando todo lo que hay en el interior del plato, y lo haremos rezando un Padrenuestro por cada círculo que hagamos.

Por último, debemos colocar el plato en un lugar alto donde nadie pueda verlo. Dependiendo de la energía negativa que esté soportando la persona, durará más tiempo el ritual o no. Aproximadamente suele cambiarse a los 30 días, y será el ajo el que nos vaya indicando con su descomposición la cantidad de energía negativa que va quitando de la persona.

Espero que lo probéis! Es un ritual muy sencillo al alcance de todos 🙂 Si tenéis alguna pregunta no dudéis en consultarme.

Muchísimas gracias por vuestro tiempo! 🙂

 

Las imágenes de este post han sido tomadas de Pinterest.

Ritual de protección con amuletos: el Ojo Turco

Las protecciones pueden ayudarnos mucho en momentos y situaciones difíciles en las que nos podamos sentir un poco más indefensos.

Hoy vamos a preparar un ritual con el que podremos entrar el año próximo protegiendo nuestro hogar, nuestro negocio o incluso nuestro coche, y para ello utilizaremos como amuleto un ojo turco.

El conocido como ojo turco, ojo azul, o nazar boncuk, es uno de los amuletos más utilizados para combatir la mala influencia, la energía negativa, la envidia, el resentimiento, los malos deseos y especialmente, el tradicional mal de ojo procedente de los celos, la envidia y la capacidad que poseen algunas personas para hacer daño a otras con el simple poder de su mirada.

Procedente de Turquía, su tradición se remonta a tiempos del antiguo Egipto, en los que se creía que los sentimientos de las personas eran proyectados a través de los ojos, transmitiendo así todo tipo de energía hacia los demás. Es menos conocido su uso para otros propósitos, pero también podemos encontrarlo como objeto de buena suerte y bendiciones de éxito.

El ojo turco constituye uno de los principales amuletos protectores de muchas casas, ya que rompe de manera sencilla y eficaz con los malos sentimientos que pueda tenernos una persona, desviando la dirección de su atención y su concentración hacia el amuleto en sí, y no hacia lo que realmente quiere prestar su atención.

Para su elaboración, se realiza una serie de círculos concéntricos de manera manual en cristales de colores con forma de gota plana. El ojo turco más popular es de color azul, pero también podemos encontrarlos de colores blanco, amarillo, morado, verde, y rojo, que  suele atraer la buena fortuna y la suerte. En ocasiones aparece como adorno de otros símbolos o amuletos como por ejemplo en la mano de Fátima.

Para realizar nuestro ritual, tomaremos un vaso con agua y le añadiremos hojas de ruda cortada y seca, dejando el vaso así durante un día completo.

Recordar que la ruda es una planta con propiedades esenciales para alejar la negatividad. Podéis ver un poco más sobre ella en este enlace que publiqué anteriormente:  https://goo.gl/89zSQT

Al día siguiente, retiramos las hojas de ruda y colamos el agua para usarla en la limpieza del ojo turco de cristal.

Antes de la media noche, pasaremos una cinta de raso azul o blanca por el orificio del objeto y colocaremos una ramita de romero mientras lo anudamos con tres nudos, quedando así la ramita sellada con la cinta.

Para finalizar, podemos colgar el ojo turco cerca de la entrada principal de la casa o negocio, o frente a las puertas que den acceso al exterior; y en el interior del coche. Así nos aseguraremos por lo menos de tener todo protegido. Nunca se sabe realmente los sentimientos que los demás puedan tener hacia nuestras cosas, y ésta es una sencilla manera de proteger nuestro ambiente y lo que nos rodea. Hoy en día podemos encontrar infinidad de abalorios y complementos de moda de ojo turco en pulseras, collares, tobilleras e incluso en tatuajes para poder llevar el amuleto en el cuerpo.

Lo importante de este ritual es saber que el ojo turco como amuleto protector puede ayudarnos a desviar las malas intenciones que los demás puedan tener hacia nosotros, y para que actúe correctamente y nos mantenga alejados de cualquier posible daño, ya sea en forma de malos pensamientos, malas vibraciones o energía negativa, debemos ritualizarlo. En caso de que por cualquier motivo se pudiera deteriorar, romper o agrietar, debemos sustituido por otro, pues éste en concreto ya habrá cumplido su misión de protegernos.

“Quienes aman abren el ojo que ve lo invisible,

los demás mueren ciegos y sordos.”

Rumi (1207-1273)

Poeta místico musulmán.

 

Las imágenes de este post han sido tomadas de Pinterest.

El mejor regalo de Navidad: nuestro tiempo.

Presume de ser el tesoro más valioso que alguien pueda tener, la posesión única e irrevocable que todos admiramos, deseamos e incluso envidiamos. Es lo único que verdaderamente nos pertenece, aquello sobre lo que tenemos control absoluto, aquello que nos obliga a ser más responsables, que perdemos constantemente en cada suspiro y que permanece errante más allá de toda existencia.

Se dice de él que es el gran maestro que tenemos en la vida, el que nos enseña a aprender en cada momento, el que nos sentencia, nos juzga, nos señala y nos condena a ser verdugos de nosotros mismos. Es aquello que intentamos matar a cada instante a golpes de prisas, lo que aspiramos congelar eternamente en cada invierno, es el peso del mundo que levanta los miedos de un vacío gélido.

Dice ser aquello que nos ilusiona, lo que mantiene con vida nuestra esperanza, la medicina que nos cura el alma, lo que deja todo en su lugar correcto, lo que aprisiona la juventud en un fragmento de vida.

Es la balanza de una perfección imperfecta, la percepción incierta de una realidad dormida. Es la mezcla confusa del recuerdo, de la añoranza, de la mirada hacia atrás y hacia adelante, del ayer y del mañana, de un futuro que nos mantiene engañados y suspendidos entre nubes de algodón.

Es aquello que nunca vuelve, lo que se nos escapa de las manos sin darnos cuenta. Es aquello que nos adelanta por la derecha mientras esperamos sentados. Es aquel lugar en el que almacenamos nuestros mejores recuerdos, aquello que nos confirma que nunca es demasiado tarde para ser, para hacer, para intentar, para creer, para soñar, para vivir.

Es el todo y la nada. Es justo lo que está en medio.

Es el ahora.

El tiempo es cada segundo, es nuestro hoy, nuestro ahora, nuestro mejor momento, nuestra mayor riqueza, nuestro mejor latido, nuestra mejor constante, nuestro mayor reto, nuestro mejor sueño…

El tiempo se convierte en lo que tenemos y no tenemos al instante. Es algo nuestro, es de cada uno de nosotros. Nuestro tiempo, nuestro momento, nuestro ahora… nuestro más preciado regalo.

Estas Navidades haz el mejor de tus regalos a todos los que están a tu alrededor. Llenad vuestras alcobas de buenos y gratos recuerdos, compartid la vida, sed parte de vuestras historias y escribid juntos un ahora lleno de alegrías.

Regala tu mejor presente con una gran sonrisa y haz feliz a todos los que te rodean.

En cada oportunidad que tengas, ofrece, comparte, regala tu tiempo!! Ganarás vida, alimentarás tus recuerdos y sanarás a tu alma.   

“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.”

El Principito

Las imágenes de este post han sido tomadas de Pinterest.